Dom. 25 de febrero de 2018
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El poder que tienen los deseos en el ser humano

La concordancia entre pedir, sentir y decir con emoción lo que se quiere es clave para que un deseo se realice.

Millones de deseosson los que el ser humano hilvana cotidianamente; sin embargo, son pocos los que, al final, se llegan a cumplir. Para alcanzarlos, coinciden los estudiosos del tema, sólo se requiere que la persona los pida con mucha emoción, fuerza e ímpetu. Si lo hace de esa manera, se libera de obstáculos el camino para hacer realidad una gran parte de los anhelos.

La mayoría de la gente piensa que para poder obtener bienes materiales y espirituales se debe, en primera instancia, ser una persona de una conducta intachable y caritativa con los demás. Pero no siempre es así. Tal y como lo señala el conocimiento de los expertos en el área, por muy buenas y caritativas que sean las personas, esto no significa que logren hacer realidad sus sueños. Incluso los “malos” parecen tener más suerte que los buenos en muchas oportunidades.

Según el clarividente y maestro de reiki Roguers Aguilar, esto sucede porque una de las leyes que rigen el universo —la que gira en torno al ser humano— es la ley de la atracción.

“Esta ley es la más fuerte, por eso es que las personas no se explican lo que sucede en sus vidas cuando, de pronto, se concreta algo que habían deseado con mucha fuerza; a veces sucede lo contrario por no poner tanto ímpetu en aquello. Entonces, los resultados los atribuyen a la suerte cuando en realidad la suerte o destino no existe”, indica el clarividente.

La ley de la atracción puede funcionar en la vida tanto en lo positivo como en lo negativo. La mayoría de las personas la desconocen, pero cuando la llegan a manejar y entender logran que trabaje a favor de uno.

“Dicha ley —explica Aguilar— es muy poderosa; por eso las personas deben actuar en trinidad, es decir que: piensen, sientan y digan su deseo, con esta concordancia pueden obtener su anhelo”.

Sin embargo, mucha gente indecisa rige su vida a la consigna: “que sea lo que Dios quiera” y con esas palabras lanza su vida hacia una incertidumbre. ¿Qué es lo que Dios quiere? En realidad, eso no se sabe, por eso es necesario tener la idea clara de lo que cada uno desea en su vida. A otros les sucede algo malo y dicen: “Dios me está mandando pruebas”, y ese es un intento de justificar su incapacidad para dirigir sus vidas.

Por eso, para lograr una existencia con un camino concreto, uno primero debe identificar qué es lo que quiere ser, lo que desea, y lo que pretende hacer o tener y luego pedirlo con fuerza: ésa es la fuerza espiritual.

El clarividente explica que “cuando uno tiene claro su deseo, le pide a ese espíritu lo que desea, y a partir de ello la vida se clarifica tanto que vienen a suceder coincidencias (apoyos) que el universo brinda para tener la visión más grande en pos de lo decidido”.

Quizá en muchos casos, las personas pueden hacer un poco de magia o de brujería para conseguir lo que quieren, pero eso no es necesario, pues —de acuerdo al experto— la magia sólo sirve para ayudar sicológicamente a las personas que la necesitan. Es un incentivo para ver algo físico que, en última instancia, ayude a mantener ese deseo que tienen.

“Ese espíritu del que se habla es la fe que habita en uno, es ese cosmos. Dios, Alá, Jehová o Krisma, o como se lo llame en otras regiones, es esa fuerza que mueve al planeta entero y a las personas”, asegura Aguilar

Por eso es bueno pensar en lo que uno quiere, ya sea en el amor, en el trabajo, en la salud o el dinero. Si el deseo es verdadero y sincero, se facilitarán las cosas y el universo confabulará para darle a uno aquello que realmente quiere en su claridad. La realización de los deseos es una confabulación del universo para mostrarnos que es posible llegar a donde todos deseamos.

Recomendaciones

Aquí van algunas recomendaciones que indica Roguers Aguilar, maestro de reiki y clarividente:

l Cada persona debe saber exactamente qué es lo que quiere, o desea.

l Es muy importante trabajar con visualización. La gente puede practicar, pensando o imaginando lo que desea.

l Pronunciar o leer la lista de deseos. Lo importante es sentir eso que quiere tener, ser o realizar.

l Tener una emoción. La persona con un ademán debe pedir su deseo estando seguro de que ya se cumplió y que lo está disfrutando.

l La meditación es algo contrario a la oración, porque con la oración uno habla con Dios y con la meditación, Dios se comunica con uno a través de la respiración. Por eso uno debe buscar su mundo interior a través de la meditación, es bueno quedarse tres, cinco, 10 ó 15 minutos meditando.

l Se logra meditar cuando la persona se sienta en la silla o en el piso con un almohadoncito que levante un poco los glúteos y luego se concentra en la respiración en la forma de inhalar y de exhalar el aire suavemente.

Complemento

Ayuda sicológica
Para la sicóloga Denisse Ampuero, la mente del ser humano está diseñada para creer, por eso las personas se condicionan a lo que quieren ver, sentir y oír, es así que el deseo siempre será saludable para las personas.

La especialista explica que “la gente que no tiene deseos es la que no está definida. El hecho de que uno pide algo es saludable, por eso cuando se le concreta, siempre quiere algo más”.

La sicóloga indica que es importante creer en que se concretará lo pedido, porque los deseos dan un motivo para vivir, son una razón de ser, por eso siempre que se tiene una meta o un motivo, las personas se deben movilizar para obtenerlo, “pues la motivación mueve a las personas para ser felices como seres humanos”, afirma.

Para ello hay gente que se condiciona más que otros y son más susceptibles a cierto tipo de cosas que no se pueden probar y éstas en la mayoría de las veces son las más crédulas y más sugestionables.

“Mediante la sugestión —comenta Ampuero— se puede creer todo, por ejemplo si uno es muy religioso y está enfermo puede asistir a la iglesia, ir donde el cura y creer que así se sanará, lo más probable es que sí tenga una mejoría; ese es el poder de un deseo, un fenómeno que ayuda sicológicamente a las personas”.

Por eso, en este tiempo hay una nueva corriente que habla sobre los pensamientos positivos, “la misma hace que las personas tengan buenos deseos y una buena forma de pensar”, argumenta Ampuero.

Fuente:  La Razon

3 Comentarios

  1. Favor de entender esto, APOYARLO, practicarlo y divulgarlo.

    ATEOS DEL MUNDO, INCRÉDULOS Y DUBITATIVOS.
    Todos amigos…, ¡Benditos seamos!…

    Porque gracias a la condición espiritual que ostentamos durante todo este tiempo de incredulidad, el Reino de Dios, con todas sus maravillas, es: ¡NUESTRO!…
    Escuchen bien: Todos los que creyeron en Él a la manera antiguamente impuesta, hoy, ante la definitiva verdad y previa al fin del mundo, ¡resulta que están perdidos en vida y en espíritu!… Y nosotros, los que nunca pudimos creer, a nuestro pesar, ¡seguiremos en Su camino!… Lo que significa, seguridad en todo aspecto, paz, amor y dicha para nosotros, y lo totalmente contrario para ellos.
    Escuchen bien: Dios existe. Solo es que, cuando Él termino Su obra, Su creación, dejó bajo la responsabilidad del hombre todo lo que le ocurriere a él mismo y al mundo desde allí en adelante. Y con esto no me refiero a lo que sabemos que ha hecho ocupando su boca y sus miembros… sino a lo que ha hecho con sus malos sentimientos y pensamientos y nunca lo sospechó siquiera. Lo que se ha multiplicado por dos, cien, mil, y más, y con solo pensarlo y desearlo: Sin decir una sola palabra, sin dar un solo, paso… y sin propinar un solo golpe de puño. Totalmente quietos y con el solo confeccionar de palabras y proyecciones de imágenes mentales, potenciadas por el enojo, rabia e ira. Incomparables armas de inigualable poder con lo que ha provocado todo lo que a la naturaleza, a la desgracia, a la normalidad, casualidad, coincidencia, y cosas de Dios y del demonio, hemos atribuido. Manifestaciones que hemos creado también con los temores y el miedo. En donde hemos herido, mutilado y exterminado, aun, a quienes hemos amado y necesitado para bien y comodidad de nuestra vida.
    Por esto y así, nosotros —la humanidad entera— hemos sido la creación de todo lo que nos ha ocurrido, bueno y malo…, y más malo que bueno. Por ser que hemos dejado prevalecer nuestro pesimismo y negatividad, egoísmo y resentimientos, que amor, compasión y misericordia…, del uno para el otro. Pero en lo que, definitivamente, jamás tuvieron que ver ni Dios ni el diablo. Todo tan sólo producto surgido de nosotros y de acuerdo a nuestra natural mala voluntad. La cual, si por fuera y a la consideración de los demás, hemos podido fingirla y disimularla muy bien, al punto de engañar a los que nos circundan y engañarnos a nosotros mismos, por dentro y secretamente nunca pudimos reconocerla, y por ello jamás superarla. Con lo que hemos sido demonios y las cosas de éste hemos estado realizando sin consciencia ni freno, en el mundo y en la vida de los demás…, y aun, en nosotros mismos.
    Y esto es que todo lo que hemos dejado que pernocte o estacione en nuestra mente, y hemos creído que pueda suceder, o que sucederá, de este proceso se ha estado haciendo nuestra realidad física y material. Lo que quiere decir que, tal como la Biblia lo sugiere, Dios nos hizo dioses, pero de esta manera. Y por esto, nada de lo que nos ha ocurrido como mal y maldad, Él es culpable… sino nosotros mismos.
    Esto, siendo tan espectacularmente extraordinario para iniciar una vida fantástica de fácil y hermosa, y la más grande y convincente razón para que nos sometamos al cambio que concluiría en el amor del uno por el otro, el que Jesús predicaba como nuestra salvación, ninguno de los que han seguido y siguen a Dios en las, hasta ahora, manifestaciones establecidas al respecto, podrá aceptarlo, ni se atreverá a ponerlo en práctica…, que será por lo cual será que como los judíos, se apartarán del Su camino… para perderse indefinidamente. Para entender esto, observemos qué les pasó a los judíos por no aceptar a Jesús como el prometido Mesías. Bueno, lo mismo les pasará a los cristianos; por no aceptar que Jesús ya vino en este recién iniciado tercer milenio, tal como nos lo había anunciado. Cosa que cumplió, pero lo hizo sólo para dejarnos sus últimas indicaciones en un libro y enseguida regresar al lugar desde donde se proyectó hacia nuestro mundo.
    Pero nosotros sí que lo aceptaremos, porque nos hace la vida fácil y liviana hasta un extremo que no conocíamos. Y porque nos dice que podemos hacer lo que se nos venga en gana, sin amenazas ni prohibiciones de, absolutamente, ningún tipo. Cosa que nos da más libertad, aun, de la que nosotros nos atrevimos a tomar; como libertad, propiamente tal. Y por tal diferencia continuaremos evolucionando para dicha, amor y plenitud.
    Mas, de tal modo es que hemos estado haciendo funcionar a Dios y al diablo por medio de lo que, finalmente, en nuestros pensamientos y nuestros sentimientos decidimos. De todo lo que de allí se determino, nos ha estado sucediendo en nuestra realidad y al mundo mismo. Nada ha sido lógico ni normal ni natural; ni fortuito ni coincidencia. Así, nada ha sido casual sino causal.
    Con respecto a Jesús, Él también existió. Y, tal como nosotros terminamos por deducir, fue un hombre como cualquiera de nosotros, quien sabía de esto desde hace mucho antes y quien se encargó de comunicárnoslo, tal cual lo hago yo ahora que lo aprendí de Él en un legado que descubrí el cual lleva entre nosotros cuarenta años y nadie supo entenderlo. Yo lo hice y hace dieciséis años que lo estudio y practico sus enseñanzas, y mucha experiencia tengo sobre el tema. Por eso puedo dar testimonio de que es cierto y real lo que a la pura práctica se refiere. Tal como Él nos lo anunció hace ya más de dos mil años, yo hago las cosas que hacía entonces, y cosas mayores hago, sin recurrir a su nombre sino porque a mí se me da la gana. Y sé que estoy procediendo correctamente porque Jesús me lo confirma en uno de los versículos de la Biblia cuando se expresa así: “Me diréis que habéis profetizado, que habéis sanado, que habéis hecho muchas obras en MI NOMBRE; más yo os diré, alejaos de mi hacedores de maldad, no os conozco”. Y yo nada hago en su nombre. Y si lo hago así…, ¡es que le estoy obedeciendo!… Y por ello es que pasé adelante de todos los que hoy se consideran salvados sin estarlos. No te podrías imaginar las cosas terribles que declara en contra de la iglesia en genera, en donde no solo la deja de lado como putrefacta basura sino también como criminales y asesinos del espíritu y buitres de la carne humana. Atrocidades que nunca ninguno de nosotros se atrevió a decir jamás. No te lo puedes perder, padre, hijo, hermano, amigo mío (que es así como Él se refiere ahora a nosotros).
    Conocerás el regocijo, te lo aseguro, como nunca antes supiste de él. Pues también nos habla, de muy convincente manera. de nuestra inmortalidad, de que hemos vivido muchas vidas antes que esta y que viviremos millones más, inacabablemente; que solo es cosa de que a cada vida venimos sin memoria de las otras. Pero que en la medida que nos adentremos en esta palabra, poco a poco iremos recordándolas… hasta saber de todas ellas.
    Y dice que la perdición les vendrá a los actuales creyentes por no disponer de la libertad que los miedos infundados, los cuales les han sido inculcado durante milenios de sometimiento vano e inútil, su camino en estos menesteres paralizarán —libertad la que tenemos nosotros para decidir sobre lo que leemos, lo que decimos y lo que hacemos, y miedos que no tenemos—. Dejándolos sin un mínimo de valor —siquiera—, para revisar otra palabra que no diga de lo que ellos saben y creen. Por eso, tal como les sucedió a los judíos hace dos mil años, que se quedaron fuera por no creer que Jesús era el tan esperado Mesías, los “cristianos” lo padecerán también por no creer que el mencionado libro es Su prometida venida para esta hora última.
    Con respecto a lo que dicen y piensan ustedes acerca de toda iglesia implantada, de la falsedad, la hipocresía y el daño que encierra y del perjuicio que le han hecho al hombre en relación a su adelanto espiritual, y por ende a su dicha y paz sobre la Tierra, no es nada comparado con lo que Jesús afirma de ellos en los escritos que nos dejó para esta hora. Cuando ustedes se enteren de ello, lo valorarán y lo creerán, pues está todo lo dicho en él más completo acuerdo a lo que, tan cruda y terriblemente piensan ustedes de las religiones y de quienes las manejan. Y la palabra que nos vino, escuchen bien, ¡nos hace más libres de lo que nunca pudimos saber de la libertad y de lo que pudimos hacer con ella!… Jamás cometimos pecado con nuestro libre proceder sino adelanto. Mientras ellos sí, lo estuvieron cometiendo continuamente. ¿Lo comprenden? El haber llegado a estas alturas de la vida sin creer en Dios ni en Jesús, era la condición que deberíamos alcanzar para aceptar la última palabra del Gran Maestro
    Ahora, para nuestra perfección, solo tenemos que tomar el control de nuestra mente y sentimientos del corazón, y controlados así, sólo podrá sucedernos lo que nosotros deseemos como bien propio, de los demás…, y del mundo mismo.
    Si nos encontramos dentro del bien, podremos evitar todo lo que a la naturaleza concierne. Es decir: hasta podemos disolver todo tipo de manifestaciones “naturales” con solo pronunciarlo de vez en cuando, o cada vez que escuchemos de algún, sabio, científico o especialista, que asegurándolo lo anuncie.
    Para lo que es mal o maldad no me pronunciaré. Dejaré a cada uno que cometa. Pero no sin decirle que todo mal que cause, lo tendrá que experimentar en carne propia, alguna vez y en algún lugar; pero sin posible evasión.
    De esta manera es que comenzaremos a atar al demonio, como está profetizado en Las Sagradas Escrituras que será. Pero no será esto como llegamos a creerlo, sino porque nosotros comenzaremos a controlar lo malo que transite o se estacione en nuestra mente y nuestro corazón. Todo tendrá que ser desde hoy, perdón, compasión paz y amor allí. Que por no haber sido así antes, es que aún tenemos el mundo que tenemos, somos como somos…, y nos pasa lo que nos pasa. Todo para mal…, y cada vez de peor en peor.
    Mas todo cambiará para propio gusto y placer en quien crea en estas Buenas Nuevas y ponga en práctica para bien estos conceptos, que son verdaderamente pragmáticos, empíricos… o, realmente prácticos y fáciles; como tú quieras expresarlo pero que diga de lo normal y natural. de los cuales los resultados darán testimonio de su veracidad.
    No creímos en Dios porque nunca se nos mostró como algo posible de palpar, que fue la condición que exigimos para entregarle nuestra fe; y tuvimos razón. Pero ahora, más grande muestra que la que se nos pone a nuestra disposición, no puede haber. Ahora no creer en Dios sería no creer en nosotros mismos. Si nosotros somos reales, es que Él también lo es. Y no es que ahora se nos diga que nosotros somos dioses, y que nuestro Dios no existe, sino que son las señales enviadas por Él que nos demuestran Su existencia.
    Ahora podremos dejar de ser los demonios (algo en lo que está metido el mejor de los creyentes) que durante todo este tiempo de ignorancia fuimos, creando dentro de este estado tanto mal en las vida de los demás y en el mundo, que mucho nos sorprenderemos cuando enterados de esto nos veamos. Pero lo bueno es saber que eso ya terminó para nosotros. Y podremos, desde hoy mismo convertirnos en ángeles a los ojos de Dios, mientras que los que se creyeron dueños de la verdad se pierden en la adversidad. Y esto por el solo hecho de saber dónde está el Dios bueno y el demonio destructivo aprendiendo a controlar los torbellinos de nuestra mente y las tormentas de nuestro corazón. Calmándolo, volviéndolo paz y amor, primero hacia uno mismo, y luego hacia lo demás y lo demás. Y con este control, sólo cosas buenas y maravillosas transmitiremos a los demás, para que tengan y obtengan… y como devuelta tendremos en nuestras vidas todos los involucrados: Seguridad, provisión, abrigo, salud, amistad, amor…, paz y dicha. Todo en abundancia. Esto serán sólo privilegios para los que nunca pudimos creer en Dios, pues los que sigan creyendo a la vieja manera, por no darse la oportunidad de renovarse… allí se quedarán.
    Tengo mucho material impreso y totalmente inédito para ofrecerte al respecto, y para perfección de tu vida carnal y espiritual. Esto aparte del libro cuyo contenido en parte mencioné y cuyo título es: (“EL LIBRO DEL BUEN AMOR”. María Marcio, Editorial Kier). Este libro no está a la venta en ningún lugar. No lo vas a encontrar sino en Internet. Busca en el Google: Mercado libre argentino, y cuando ya estés allí, escribe en la barra respectiva lo que entre paréntesis te indiqué un par de líneas más arriba. Y ojo, que lo que parece ser el nombre del autor, no es así; sino es el nombre de María, su madre, y el de su padre terrenal, un hidalgo y hermoso patricio romano llamado Marcio. Lo que deja todo lo creído por la imaginería humana, de Dios y Jesús, como una necesaria mentira que debía pronunciarse para implantar la verdad que sí, nos serviría para seguir evolucionando en el camino a Él. Sapiencia que yo sé, te hará sentir muy jubiloso. Porque sabrás que no erraste con tus pensamientos ni en tu conducta por la vida, y que, por el contrario, enriquecerá enormemente lo arraigado y hecho por ti con respecto a tu independencia de Dios y el ridículo miedo al demonio.
    Te indico también que dentro de sus páginas muchas veces verás escritos estos nombres, pero debes saber que cuando dice, Marcio, se está refiriendo a tu mente, a lo que tienes allí, a sus capacidades, a sus cualidades en tu aspecto macho, hombre, en lo que prima la inteligencia y el correcto discernimiento cuando no permites que tus sentimientos se impongan. Y cuando dice María, se está refiriendo a tu corazón, como la parte de hembra y las cualidades y defectos que estas encierran en sí. En lo que, cuando dejamos que se impongan los extremos sentimientos, no nos permiten estos hacer usufructo de la misma (inteligencia) sin permitirnos para nada razonar, como nosotros sí podemos hacerlo y la mujer no.
    Repasa —para que reconozcas esto— en la Biblia lo que hizo con Adán, Eva. Lo de Dalila con Sansón. Lo de la mujer de Potifar con José. Lo de Betzabé con David. Lo de las mozas con un Salomón ya entrado en años. Con Jezabel y sus instintos iracundos y asesinos, etc. Medita sobre esto primero y te darás cuenta que esa mujer está dentro de ti, la cual es la mujer que debes aprender, antes, a tratar, a amar y a dominar, para que te deje ejercer tu inteligencia íntegramente, para salvar todos los dramas existenciales y no acabe contigo, emocional o físicamente.
    Haces esto primero con tu mujer interior, y tu mujer material ya no será más un problema para ti sino sólo paz y dicha. Porque con este trabajo aprenderás sinceramente a conocerla. Debes saber que por esta condición natural, ella tiene derecho a ser como es, pues está toda sentimiento por Dios. Muy buena y “santa” cuando la tratas bien y le das lo que ella quiere y necesita para sentirse bien; complacida y en calma. Y mala hasta el extremo de lo demoníaco cuando la tratas mal y según el grado de tus malos tratos, cosa que si se da en tu vida, tú solamente eres el responsable. Ella, por esta tremenda diferencia que existe entre los dos, no puede, por más que sea su voluntad, darle solución a los dramas de incomprensión y acuerdos de pareja, por que no dispone en su cabeza con lo que, para estos menesteres se requiere para armonizar la situación, pero que en su corazón está como ruego y anhela con todas sus fuerzas, solo que no lo puede expresar con su boca. Que es otra cosa que ignorábamos y que nos hace ver una desconocida diferencia entre ellas y nosotros, que nos hace saber que ellas no poseen lo que nosotros tenemos como inteligencia, como así nosotros no podremos tener, jamás, lo extremo de bueno que ellas tienen como sinceridad y sentimientos. Y por ello, con nuestros sentimientos descontrolados, esta (la inteligencia) queda totalmente anulada, si la dejamos que los mismos se impongan, pues esto nos ordenan y nos impulsa mudamente, a decir lo que no debiéramos decir, y hacer lo que no corresponde. Lo que, si decimos y hacemos con el corazón quieto, todo será para bien y paz Y lo que, si no es controlado, pasamos a ser dos seres emocionales en una pareja, dos mujeres. En donde el jefe, el hombre que por inteligencia puede controlarlo todo para armonía y bien de ambos, ya se ha ausentado. Convirtiéndose con este femenino descuido, no digno de ser llamado ni inteligente ni varonil, todo en un caos hogareño y de convivencia. Mas, logrando aquietar la mujer que en nuestro corazón habita y en cada situación, lo veremos todo claro… como en cámara lenta. Estado interno en que no se nos escapará detalle alguno para bien reaccionar. Con lo que podemos ser justos y verdaderos amantes, y sabios, en las cosas de la vida y de relación… Y plenamente dichosos, sin duda alguna y sin otra alternativa.
    Hay más, mucho más, por supuesto. Y por cualquier cosa puedes ponerte en contacto conmigo, siempre que no sea para antagonizar, claro. Preguntar se podrá, como debe hacerlo por obligación cualquier niño inteligente en la escuela. Quien no debe discutirle al profesor ni tratar de enseñarle de lo que no tiene idea. Tal es el comportamiento que debe tener todo aquel que desee comunicarse conmigo, pues ya mucho he aprendido de estos, los religiosamente sometidos… Y ya no quiero seguir perdiendo el tiempo porque, ciertamente, he dado por definitiva la convicción de que ya no tienen vuelta.
    Anota en el siguiente correo, por cualquier cosa:
    huvianma1@hotmail.com

    ¡¡¡Atención enfermos de todo tipo y en el mundo entero!!!…

    Basta ya de dolor y sufrimiento. Nos llegó la verdad de Dios última y previa al fin del mundo. Y en ella se nos dice que el poder de Dios, el cual todos creíamos que de Él venía, hoy viene resultando que todo lo obtenido por este medio no era otra cosa sino asunto sólo de la sola fe en sí, sin otra intervención. De lo cual, todo resultado visto no fue sino obra del mismo ser humano. Es decir, el hombre fue siempre el autor de todo lo que le ha acontecido al dejar su mente divagar ignorante y descuidadamente. Y por este descontrolado manejo le ha estado sucediendo lo que en su realidad ha palpado como efectos en general. Dios y todo lo que hemos sabido como Suyo, entonces, es, o está… ¡en los pensamientos y los sentimientos humanos!…
    Sí. Cómo lo escuchaste… Todo lo que por allí has dejado que transite, se estacione o pernocte, como miedo, temores, presentimientos, ideas, que jueguen en contra de tu salud, necesidades —básicas o no—, armonía, seguridad, alegría, etc., todo lo que dentro de este tipo de proyecciones o palabras mentales has estado permitiéndote concebir allí, de eso has tenido para con tu vida en tu realidad y derredor
    Todo esto fue mientras vivimos en la ignorancia, desconociendo el origen de lo que siempre creímos, merecido, lógico, casualidad, coincidencia, normal, natural, etcétera, e inclusive cosa de Dios o del “diablo”. Pero… ya no más… ya no más… ¡Ya no más!…
    Porque ahora sólo tendremos que tomar el control de lo allí habido, y manejarlo conscientemente. Es decir, si estamos, de alguna manera, convalecientes, afectados por alguna enfermedad, pongamos nuestra atención en la zona donde se supone, está la dolencia o afección. Y ya bien identificada, dirijámonos a ello expresándonos con mudas palabras (mentales), más o menos así: “¡Fuera de mí esta afección!… ¡Fuera este dolor, esta anomalía, esta falta de salud!… “Yo quiero estar sano, restaurado, libre de este mal.
    Luego imagínate por un momento corriendo, saltando, bailando, comiendo de todo. En fin; haciendo todo aquello que tu convalecencia te impidió. Y termina este proceso diciendo, pero con contento y como sabiendo por adelantado que así será…, y con total autoridad: “Así quiero estar. Lo ordeno… ¡Y seré obedecido! Termina dando la gracias a lo que tu quieras, no hay nada en específico para darlas en realidad, ni tampoco es necesario que se las des a Dios porque, ciertamente, habrás sido tú quien se habrá sanado por sí solo en lo que nada tendrá que ver Él. Hazlo así porque sólo de tal modo tendrás el poder absoluto dentro de estos menesteres y se te dará lo por ti ordenado al pié de la letra. Y si es cosa que los niños y bebés no pueden hacerlo por sí mismos, nosotros sí podremos hacerlo por ellos. Imaginándonos su cara y su cuerpo en nuestra mente, primero como vemos que se encuentran, y luego de algunos segundos en ello, imaginarlos sanos y totalmente restaurados, mientras damos la orden diciendo que eso es lo que queremos. También podemos hacer esto con nuestras mascotas. O, aun, caballos y ganado si los tuviéramos y si hubiera algún problema de salud en ellos
    Deben saber también que habrá casos en que la afección en algunos desaparecerá en el momento mismo, o a los pocos minutos. En otros, a la hora o durante las horas venideras. En otros casos, en el día o en la semana. En otros, en el mes o en el año. Y aun en otros deberás esperar un año o más. Pero, tienes que mantener tu palabra viva durante todo el tiempo, sin limitarte en esta necesidad. Que no hacerlo puede significar el fin de todo. Mas, si no haces caso omiso de estas indicaciones, te mantendrás vivo… hasta constatar que tu orden se habrá convertido en toda una realidad.
    Luego, para conservarte así y durante una larga vida, no debes permitir nunca más pensamientos ni sentimientos que contradigan la vida, la salud, la armonía, la amistad, la provisión, el amor fraterno, la compasión, etc., esto ni de ti o para ti mismo, ni de ti para los demás y lo demás. Cada vez que algo así quiera vulnerarte, debes negarlo, desecharlo…, expulsarlo de tu mente y tu corazón.
    Te explico: No es que Dios no exista, sino que Él, cuando terminó Su Obra de creación, dejó, desde allí en adelante, bajo la responsabilidad del ser humano todo lo que le ocurriese a él mismo y al mundo entero. Dicho más claro: todo lo que hemos visto como realidad en la vida humana y en la “naturaleza”, ha surgido al menos de la mente de un solo hombre, de lo que pensó en su mente potenciado por el miedo o el enojo. Con tal e ignorante manejo ha estado dañando, perjudicando, y aun: matando a sus congéneres, y de ello ha estado recibiendo como devolución. Por eso que el mundo ha llegado a sufrir lo que sufre y vivir lo que vive. Y cada vez de peor en peor, como puedes comprobarlo tú mismo dirigiendo tu atención doquiera que la dirijas. Lo que, sabiendo de esta nueva palabra y aplicándola, cada uno y cada cual, se verá libre de ello.

    Mas, de tal modo es que hemos estado haciendo funcionar a Dios y al diablo por medio de lo que, finalmente, en nuestros pensamientos y nuestros sentimientos decidimos. De todo lo que allí se determino, nos ha estado sucediendo en nuestra realidad y al mundo mismo. Nada ha sido lógico ni normal ni natural; ni fortuito ni coincidencia sino devenido de allí. Así, nada ha sido casual sino causal.
    Con respecto a Jesús, Él también existió. Y, tal como nosotros terminamos por deducir, fue un hombre como cualquiera de nosotros, quien sabía de esto desde hace mucho antes que mucho, y quien se encargó de comunicárnoslo, tal como lo hago yo ahora, Que lo aprendí de Él en un legado que descubrí, el cual lleva entre nosotros cuarenta años y que nadie supo entenderlo. Yo lo hice y hace dieciséis años que estudio y practico sus enseñanzas, y mucha experiencia tengo sobre el tema. Por eso puedo dar testimonio de que es cierto y real lo que dice en él y a la pura práctica se refiere. Trabajo en cuyos, palpables, visibles y fáciles resultados, constataremos su certeza.
    Tal como Él nos lo anunció hace ya más de dos mil años, yo hago las cosas que hacía entonces, y cosas mayores hago, sin recurrir a su nombre sino porque a mí se me da la real gana. Y sé que estoy procediendo correctamente porque Jesús me lo confirma en uno de los versículos de la Biblia cuando se expresa así: “Me diréis que habéis profetizado, que habéis sanado, que habéis hecho muchas obras en MI NOMBRE; más yo os diré, alejaos de mi hacedores de maldad, no os conozco”. Y como les digo, yo nada hago en su nombre. Y si así procedo…, ¡es que le estoy obedeciendo!… Y por ello es que pasé adelante de todos los que hoy se consideran salvados sin estarlos.
    Y la perdición les vendrá por no disponer de la libertad que los miedos infundados, los cuales les han sido inculcado durante milenios de sometimiento vano e inútil, su camino en estos menesteres paralizarán —libertad de la cual tan completamente disponemos nosotros para decidir sobre lo que leemos, lo que decimos y lo que hacemos, y miedos cervales que no tenemos—. Dejándolos aquello sin un mínimo de valor —siquiera—, para revisar otra palabra que no diga de lo que ellos saben y creen. Por eso, tal como les sucedió a los judíos hace dos mil años, que se quedaron fuera por no creer que Jesús era el tan esperado Mesías, los “cristianos” lo padecerán también por no creer que el mencionado libro es Su prometida venida para esta hora última.
    Con respecto a lo que dicen y piensan ustedes acerca de toda iglesia implantada, de la falsedad, la hipocresía y el daño que encierra, y del perjuicio que le han hecho al hombre en relación a su adelanto espiritual, y por ende a su dicha y paz sobre la Tierra, no es nada comparado con lo que Jesús afirma de ellos en los escritos que nos dejó para esta hora. Cuando ustedes se enteren de ello, lo valorarán y lo creerán. Pues está todo lo dicho por Él en él más completo acuerdo a lo que, tan cruda y terriblemente piensan ustedes de las religiones y de quienes las manejan. Y la palabra que nos vino, escuchen bien, ¡nos hace más libres de lo que nunca pudimos saber de la libertad y de lo que pudimos hacer con ella!… Y jamás cometimos pecado con nuestro libre proceder sino adelanto. Mientras ellos sí, lo estuvieron cometiendo, y continuamente. ¿Lo comprenden? El haber llegado a estas alturas de la vida sin creer en Dios ni en Jesús, era la condición que deberíamos alcanzar para aceptar la última palabra del Gran Maestro, lo que nos significa algo mucho más grandioso y tremendo de lo que ellos alcanzaron a saber, creyeron y esperan de la vida y el espíritu.
    Ahora, para nuestra perfección —porque la hay—, solo tenemos que tomar el control de nuestra mente y sentimientos del corazón, y controlados así, pensando y deseando para bien, sólo podrá sucedernos lo que nosotros queramos como bien propio, de los demás…, y del mundo mismo.
    Si nos encontramos con pensamientos y sentimientos en cada y todo momento dentro del bien, podremos evitar, potenciados así, hasta lo que hemos creído que a la naturaleza concierne. Es decir: hasta podemos disolver todo tipo de manifestaciones “naturales” con solo pronunciarlo de vez en cuando, o cada vez que escuchemos de algún, “sabio”, científico o “especialista”, que asegurándolo lo anuncie.
    Para lo que es mal o maldad no me pronunciaré. Dejaré a cada uno que con su violencia de corazón cometa, lo que hará ahora a sabiendas de lo que tiene dentro de sí como secreto poder mortal y destructivo. Pero no sin decirle que todo mal que cause, con razón o sin ella, lo tendrá que experimentar en carne propia, alguna vez, en algún lugar; y sin posible evasión.
    De esta manera es que comenzaremos a atar al demonio, como está profetizado en Las Sagradas Escrituras que será. Pero no tan así de literal como llegamos a enterarnos en ellas, sino porque nosotros comenzaremos a controlar lo malo que transite o se estacione en nuestra mente y nuestro corazón, pues en ello ha estado haciendo de las suyas Satanás sin haber existido jamás. Y para atarlo, solo tendremos que ser desde hoy, perdón, compasión paz y amor desde allí. Que por no haber sido así antes, es que aún tenemos el mundo que tenemos, somos como somos…, y nos pasa lo que nos pasa. Todo para mal…, y cada vez de peor en peor.
    Mas todo cambiará para propio gusto y placer en quien crea en estas Buenas Nuevas y ponga en práctica para bien estos conceptos, que son verdaderamente pragmáticos, empíricos… o, realmente prácticos y fáciles; como tú quieras expresarlo pero que diga de lo normal y natural, de los cuales los resultados darán testimonio de su veracidad.
    No creímos en Dios porque nunca se nos mostró como algo posible de palpar, que fue la condición que exigimos para entregarle nuestra fe; y tuvimos razón. Pero ahora más grande muestra que la que se nos pone a nuestra disposición, no puede haber. Ahora no creer en Dios sería no creer en nosotros mismos. Si nosotros somos reales, es que Él también lo es. Y no es que ahora se nos diga que nosotros somos dioses, y que nuestro Dios no existe, sino que son las señales enviadas por Él que nos dan muestras de Su existencia.
    Ahora podremos dejar de ser los demonios (algo en lo que está metido el mejor y más santo de los creyentes, pues cuando ellos, enojados o temerosos, pusieron en manos de Dios los castigos y condenas que creyeron que otros merecían, o confirmaron con sus pensamientos la voluntad de Dios en este sentido, fueron ellos los causantes de tragedia y muerte y no Él) que durante todo este tiempo de ignorancia fuimos, creando dentro de este estado tanto mal en las vida de los demás y en el mundo, que mucho nos sorprenderemos cuando enterados de esto nos veamos. Pero lo bueno es saber que eso ya terminó para nosotros. Y podremos, desde hoy mismo convertirnos en ángeles a los ojos de Dios, mientras que los que se creyeron dueños de la verdad se pierden en la adversidad. Y esto que nos llega de tan extraordinario y bueno para nosotros, será por el solo hecho de saber ahora dónde está el Dios bueno y el demonio destructivo, aprendiendo a controlar los torbellinos de nuestra mente y las tormentas de nuestro corazón. Calmándolo, volviéndolo paz y amor, primero hacia uno mismo, y luego hacia lo demás y lo demás. Y con este control, sólo cosas buenas y maravillosas transmitiremos a los demás, para que tengan y obtengan… lo que, sin duda e inevitablemente, como devuelta tendremos, convertido en las vidas de todos los involucrados en: Seguridad, provisión, abrigo, salud, larga vida, amistad, amor…, paz y dicha. Todo en abundancia. Mas, estos serán privilegios sólo para los que nunca pudimos creer en Dios, pues los que sigan creyendo a la vieja manera, por no darse la oportunidad de renovarse… allí se quedarán.
    Tengo mucho material impreso y totalmente inédito para ofrecerte al respecto, y para perfección de tu vida carnal y espiritual. Esto aparte del libro cuyo contenido en parte mencioné y cuyo título es: (“EL LIBRO DEL BUEN AMOR”. María Marcio, Editorial Kier). Este libro no está a la venta en ningún lugar. No lo vas a encontrar sino en Internet. Busca en el Google: Mercado libre argentino, y cuando ya estés allí, escribe en la barra respectiva lo que entre paréntesis te indiqué un par de líneas más arriba. Y ojo, que lo que parece ser el nombre del autor, no es así; sino es el nombre de María, su madre, y el de su padre terrenal, un hidalgo y hermoso patricio romano llamado Marcio. Lo que deja todo lo creído por la imaginería humana, de Dios y Jesús, como una necesaria mentira que debió pronunciarse para implantar en este tiempo final la verdad última y definitiva —que es esta— y para seguir evolucionando en el camino a Él. Sapiencia que yo sé, te hará sentir muy jubiloso. Porque sabrás que no erraste con tus pensamientos ni en tu conducta por la vida, y que, por el contrario, enriquecerá enormemente lo arraigado y hecho por ti con respecto a tu independencia de Dios y el ridículo miedo al demonio.
    Te indico también que dentro de sus páginas muchas veces verás escritos estos nombres, pero debes saber que cuando dice, Marcio, se está refiriendo a tu mente, a lo que tienes allí, a sus capacidades, a sus cualidades en tu aspecto macho, hombre, en lo que prima la inteligencia y el correcto discernimiento cuando no permites que tus sentimientos y emociones se sobrepongan. Y cuando dice María, se está refiriendo a tu corazón, como la parte de hembra y las cualidades y defectos que estas encierran en sí. En lo que, cuando dejamos que se impongan los extremos sentimientos, estos no nos permiten hacer usufructo de la misma (inteligencia), sin permitirnos para nada razonar, como nosotros sí podemos hacerlo consiguiéndolo… y la mujer no puede hacer.
    Repasa —para que reconozcas esto— en la Biblia lo que hizo con Adán, Eva. Lo de Dalila con Sansón. Lo de la mujer de Potifar con José. Lo de Betzabé con David. Lo de las mozas con un Salomón ya entrado en años. Con Jezabel y sus instintos iracundos y asesinos, etc., y cuantas veces insinúa de la maldad habida en la mujer. Medita sobre esto primero y te darás cuenta que esa mujer está dentro de ti y no fuera. La cual es la mujer a la que debes unirte para el resto de tu existencia, la que debes aprender, antes que nada, a tratar, a amar y a dominar, para que te deje ejercer tu inteligencia íntegramente, para salvar todos los dramas existenciales y espirituales y no acabe contigo, emocional o físicamente.
    Haces esto primero con tu mujer interior, y tu mujer material ya no será más un problema para ti sino sólo paz y dicha. Porque con este trabajo aprenderás, sinceramente, a conocerla, y en toda su naturaleza. Debes saber que por esta condición natural ella. la mujer física, tiene el absoluto derecho de ser como es, pues está hecha toda sentimiento por Dios. Muy buena y “santa” cuando la tratas bien y le das lo que ella quiere y necesita para sentirse bien; complacida y en calma. Y mala hasta el extremo de lo demoníaco cuando la tratas mal y según el grado de tus malos tratos, cosa que si se da en tu vida, tú solamente eres el responsable. Ella, por esta tremenda diferencia que existe entre los dos, no puede, por más que sea su voluntad, darle solución a los dramas de incomprensión y desacuerdos de pareja, por que no dispone en su cabeza con lo que, para estos menesteres se requiere, para armonizar situaciones descontroladas, y que es lo que en su corazón está como ruego y anhela con todas sus fuerzas, solo que no lo puede expresar con su boca debidamente y para satisfacción del varón Que es otra cosa que ignorábamos y que nos hace ver una desconocida diferencia entre ellas y nosotros, que nos hace saber que ellas no poseen lo que nosotros tenemos como inteligencia, claro, como así nosotros no podremos tener jamás lo extremo de bueno que ellas tienen como sinceridad y sentimientos. Y por ello, con nuestros sentimientos descontrolados, esta (la inteligencia) se nos queda totalmente anulada, si la dejamos que los mismos se impongan. Pues así nos ordenan y nos impulsan, mudamente, a decir lo que no debiéramos decir, y hacer lo que no corresponde. Lo que sí pudiéramos decir y hacer si aquietamos primero el corazón, lo cual sería todo para bien y paz en relación. Y lo que, si no es controlado, pasamos a ser dos seres emocionales en una pareja, dos mujeres. En donde el jefe, el hombre que por inteligencia puede controlarlo todo para armonía y bien de ambos, ya se ha ausentado. Convirtiéndose con este femenino descuido, no digno de ser llamado ni inteligente ni varonil, todo en un caos hogareño y de convivencia. Mas, logrando aquietar la mujer que en nuestro corazón habita y en cada situación, lo veremos todo claro… como en cámara lenta. Estado interno en que no se nos escapará detalle alguno para bien reaccionar. Con lo que podemos ser justos y verdaderos amantes, y sabios, en las cosas de la vida y de relación… Y plenamente dichosos, sin duda alguna y sin otra alternativa.
    Hay más, mucho más, por supuesto. Y por cualquier cosa puedes ponerte en contacto conmigo, siempre que no sea para antagonizar, claro. Preguntar se podrá, como debe hacerlo por obligación cualquier niño inteligente en la escuela. Quien no debe discutirle al profesor ni tratar de enseñarle. Tal es el comportamiento que debe tener todo aquel que desee comunicarse conmigo, pues ya mucho he aprendido de estos, los religiosamente sometidos… Y ya no quiero seguir perdiendo el tiempo porque, ciertamente, he dado por definitiva la convicción de que ya no tienen vuelta. La verdad de Dios última, la que trasciende y es la salvación del alma, no es ni para tercos ni para necios; así es que, si no hubiera entre los nombrados algunos de estos, para tales es la salvación. Mas lo seguro es que estas Buenas Nuevas son para los que no creen, para los que nada ya esperaban de Dios, para los perdidos, los descarriados, y aun, para malos, depravados y delincuentes. Es decir; Dios es para los que; de cualquier manera y por cualquier razón han llegado hasta este punto de la vida sin esperanza y sin creer en Él. Dios es sólo para valientes, para los que no Le temen ni a Él, ni al demonio ni al infierno.
    Esta obra previa al final del mundo necesita de fondos para divulgarla e imponerla. Si a ti te sobra el dinero y es tu voluntad colaborar, puedes enviarlo a la siguiente cuenta bancaria núm.: 356 603 432 19 , código: B E C H C L R M del BancoEstado , oficina 351 de Santiago de Chile. A nombre de: Mario Antonio Villalobos Huerta.

    Muchas gracias de antemano. Atte.: Huvi Anma

    P.D: Anota en el siguiente correo por cualquier duda:
    huvianma1@hotmail.com

    Esta doctrina, estando en el mismo momento del inicio de su propagación, y debido a la importancia de su contenido, a su urgencia para solución a los males generales del hombre, muchas cosas son necesarias obtener en el intento de llevarla a buen término. En principio, un buen establecimiento en un punto estratégico de la ciudad (para comenzar), cuya contracción deberá ser, dentro de lo posible, de vastas proporciones, y a lo cual, por el momento, habrá que atenerse, según sean los medios económicos con los que llegue a contarse para aspirar a lo que dentro de los mismos pueda hacerse, como todo inicio. Debido a esta inquietud, se encarece a las personas que se lucran realizando ediciones piratas, abstenerse de hacer uso de esta colección para tales propósitos egoístas y facinerosos.
    Los dineros que este escrito pueda reunir, están anticipadamente invertidos, y mucho es lo que en verdad se espera de ellos: Centros de instrucción, lugares de reunión, esparcimiento y recreación, para recibir a los futuros simpatizantes y seguidores de esta palabra y los cuales, con prisa querrán saber de su contenido para conducirse con ella. Espacios, moblaje propicio y útiles apropiados y todo lo que pueda servir para reposo y regocijo espiritual y para despertar el debido y Buen Amor y la trascendente voluntad del uno hacia el otro. Mediante la nutriente y precisa charla y el ejemplar ejemplo, valga la redundancia. Fondos que, por supuesto, también servirán —con este mismo propósito— para utilizarlos en el diario socorrer a urgentes necesitados y afligidos. Puesto que, según advierte esta innovadora palabra, “No se le puede matar el hambre de verdad por la verdad que tiene el hombre, si primero no se le mata el hambre del cuerpo.” (Para quienes comprendieron esto van los siguientes datos: Cuenta de ahorro Núm. 3566 0343 219 del BancoEstado. Y: Casilla de correo 50315 Stgo. de Chile
    )

  2. La evolución es espiritual y no física; como todos piensan. Comenzamos a “ser” desde un átomo, y terminaremos con nuestro desarrollo, siendo… ¡Un sol en la creación! Esta Tierra —por ejemplo— tiene en sí un espíritu y un alma que está cumpliendo con esa tarea evolutiva. Y no es que el mono tendrá que convertirse en hombre ante nuestros ojos para que se crea en la evolución, sino fue que nuestro espíritu estuvo desarrollándose, como última face, dentro de un cuerpo de mono, antes de ser nosotros hombre por primera vez. No solo eso, sino que también el espíritu ha alcanzado nuestro tamaño actual —del que disponemos hoy— recorriendo todo cuerpo de vida, existentes y no, inferior a nosotros, habidos en la creación entera… Y como los cuerpos con la muerte terminan, hasta allí llega la tarea y responsabilidad de estos… Es entonces que ahora le corresponde al alma, quien a través de cientos de miles de vidas en cuerpos humanos, de espacio en espacio y de mundo en mundo, comenzando por desechar en este —todavía actual— ciclo, toda conducta, en general, adquirida desde el comienzo de la vida humana en este mundo y hasta aquí, hasta quedar nuestra conciencia como una hoja de papel en blanco y nuestro corazón sin turbaciones ni sobresalto DE NINGÚN TIPO, absolutamente por nada de lo pasado y vivido, libre de toda emoción y sentimientos por lo material lo social y lo familiar. Para así poder continuar por el camino a Dios, arraigando y desarraigando millones de sapiencias y superiores prácticas, con lo que, a través de ello tendrá que capacitarse la misma…, hasta alcanzar Su tamaño. A Quien llegamos sólo en estado alma, ya que, en este punto de la evolución el espíritu también perece. Jesús dijo de esto así: “Sed vosotros perfectos como vuestro padre que está en los cielos, es perfecto”. Crishna dijo de esto así: “Quien vive absorto en mí, seguro me alcanza”. Buda dijo de lo mismo así: “Tendrás que ser como Yo”. Y por último la metafísica Cristiana contemporánea y secular, termina definiendo todas estas afirmaciones muy claramente, como nunca se dijo antes y de este modo: “El hombre llega a Dios… convertido en dios.

  3. hombres, quizás todos se imaginan que tengo mi cuenta bancaria repleta de dinero y nadie me envía porque se piensan que muchos de los demás ya lo hicieron. pero la verdad es que tengo que esforzarme mas que demasiado para conservar los medios de comunicación con los que dispongo, y ya las cosas se me ponen muy difíciles, pues para lograrlo he tenido que llegar al extremo de ir a cantar a las micros por monedas para reunir para los gastos. y ya me estoy hartando de esta situación. si todo lo estoy haciendo por la felicidad de los demás, ¿creen que merezco que me dejen todo el peso a mi? nadie me ha enviado ni siquiera una sola moneda. hasta dejo de comer para reunir para los gastos pertinentes mientras ustedes están totalmente indiferentes a mi intereses. que no son sino los suyos propios.

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